¿Cómo
interactuán las vacunas con el sistema inmunitario?
HIV/AIDS VAX en español
Este
artículo es el primero de una serie sobre el sistema
inmunitario. En los próximos artículos, se hablará
de los tipos de respuestas inmunitarias que podrían
ser capaces de controlar el VIH, y los desafíos que
presenta desarrollar vacunas que produzcan estas respuestas.
Sistema inmunitario y protección contra las
enfermedades
El
sistema inmunitario es un conjunto de defensas presentes en
el organismo que nos protegen de las enfermedades. Se compone
de muchas células y sustancias de tipos distintos,
que trabajan conjuntamente para ayudarnos a curarnos cuando
hemos padecido heridas o lesiones, a mejorarnos en el caso
de una enfermedad y a evitar contraer enfermedades en general.
Si
el sistema inmunitario consigue esto, es porque es capaz de
reconocer, luchar y recordar los invasores externos tales
como las bacterias o los virus que pueden causar enfermedades
al entrar en el organismo. Dichos invasores se llaman "patógenos".
El resfriado común está provocado por un patógeno,
el virus del resfriado. El VIH es el patógeno que causa
el SIDA.
Cuando
un nuevo patógeno entra en el organismo, el sistema
inmunitario usa una variedad de defensas para controlarlo
o destruirlo. Una de las primeras respuestas proviene de las
células B que son capaces de reconocer los invasores
externos poco después de que hayan entrado en el cuerpo,
pero antes de que hayan entrado e infectado cualquiera de
las células del cuerpo. Muchos patógenos, incluido
el VIH, entran en las células y las infectan para multiplicarse.
Las
células B producen anticuerpos que cubren la superficie
del patógeno para impedir que se multiplique o que
infecte a las células. Este proceso se denomina "neutralización".
Los anticuerpos etiquetan también al patógeno
para que las otras defensas inmunitarias puedan "verlo"
y atacarlo.
Existe
otra respuesta inicial que se produce a través de otras
células del sistema inmunitario: las células
dendríticas y los macrófagos. Estas células
patrullan el cuerpo y recogen el patógeno para llevarlo
a los ganglios linfáticos, que representan el eje central
del sistema inmunitario. Los ganglios linfáticos se
encuentran por debajo de la mandíbula, en las axilas,
el intestino y la ingle. Cuando empezamos a enfermarnos, nuestros
ganglios linfáticos se inflaman o duelen cuando las
células inmunitarias se reagrupan en los ganglios para
luchar contra la infección.
Dentro
del ganglio linfático, las células de patrulla
muestran o "presentan" el patógeno a las
células T CD4+. Éstas coordinan las actividades
de un conjunto de células "asesinas" denominadas
células T CD8+. Las células T CD4+ y CD8+ trabajan
conjuntamente para eliminar las células infectadas
por un patógeno.
El
VIH infecta y destruye las T CD4+. Esto es la razón
por la que a veces los médicos miden su número
en las personas con infección por VIH. Nuestros sistemas
inmunitarios intentan luchar contra el VIH enviando T CD8+
para destruir las células T CD4+ infectadas con el
VIH. Lamentablemente, el sistema inmunitario no puede eliminar
el VIH del organismo por completo. Durante un periodo de tiempo,
la infección por VIH agota las defensas inmunitarias
dejando a las personas con VIH vulnerables frente a varias
otras infecciones. El tratamiento antirretroviral permite
suprimir la proliferación del virus en el cuerpo, lo
que reduce el riesgo de aparición de otras enfermedades
relacionadas con el VIH y prolonga así la vida de las
personas con VIH. Sin embargo, este tratamiento no puede eliminar
el VIH del cuerpo por completo.
Memoria
inmunitaria
Aunque
el sistema inmunitario no puede controlar el VIH del todo,
puede controlar o eliminar muchas otras infecciones. Es por
esta razón que mejoramos después de muchas enfermedades.
Después de que un patógeno haya sido controlado,
la mayoría de las células inmunitarias y de
los anticuerpos que lucharon contra la infección desaparece.
Sin embargo, un grupo reducido de células "memoria"
se queda en el cuerpo. Estas células memoria ya lucharon
contra el patógeno en otra ocasión y si éste
vuelve a entrar en el cuerpo, podrán lanzar una respuesta
inmunitaria fuerte con mucha rapidez. Las células memoria
"arman" el cuerpo contra futuras infecciones provocadas
por el mismo patógeno. Algunas infecciones, tales como
la varicela o el sarampión, se padecen generalmente
una única vez. Esto se debe a que las células
memoria producidas durante la primera infección luchan
eficazmente contra el patógeno si nos volvemos a exponer
a él en el futuro.
Continuación
del artículo