36 años al lado de las personas: la historia de VÍA LIBRE y el valor de permanecer

Aniversario #36 VL (2)

Más que una institución de salud, un espacio de acogida donde la evidencia científica, los programas sociales y la calidez humana se encuentran para transformar la incertidumbre en esperanza. 

El significado de la permanencia  

El tiempo en las instituciones de impacto social no se mide en meses ni en años; se mide en historias de vida, en la confianza compartida y en la voluntad de permanecer al lado de las personas. Este 19 de mayo, VÍA LIBRE conmemora 36 años de existencia en el Perú. No es solo un aniversario institucional; es el recordatorio de que, incluso en las épocas de mayor incertidumbre para la salud pública, la construcción de un espacio seguro basado en el respeto y el conocimiento puede transformar la vida de miles de personas. 

Los inicios: una respuesta nacida de la solidaridad y la urgencia 

Para comprender la esencia de VÍA LIBRE es necesario volver a 1990, en Lima.  En un momento en que la epidemia del VIH/Sida planteaba enormes retos para la salud pública, nació una iniciativa pionera impulsada por la empatía y el rigor científico.  Seis profesionales de la salud se unieron a una persona que vivía con el diagnóstico, entendiendo que el impacto individual y comunitario del VIH no podía entenderse solo desde el tratamiento médico, sino también desde la escucha, la comprensión y el acompañamiento frente al estigma y la discriminación. 

A lo largo de los años, la institución se enriqueció, fortaleció y creció gracias al aporte voluntario de personas comprometidas, integrantes de comunidades históricamente vulneradas y profesionales de distintas disciplinas unidos por el bienestar y la dignidad humana. No nacimos desde la comodidad, sino desde la urgencia de brindar orientación, acogida y respuestas donde muchas veces existían el miedo y el silencio. 

La evolución de VÍA LIBRE: ciencia con corazón y salud con conocimiento 

A lo largo de casi cuatro décadas de labor sostenida, lo que comenzó como una respuesta frente a una crisis se transformó en una organización que ha contribuido al fortalecimiento de la salud pública y comunitaria en el Perú. La experiencia acumulada nos enseñó que para proteger la salud y los derechos de las personas era necesario avanzar en múltiples líneas de trabajo. 

Centro Especializado de Salud: Espacio enfocado en la prevención, el diagnóstico oportuno y la atención de la salud sexual y reproductiva con un trato digno, libre de estigmas y discriminación.

Centro de Investigación y Comité Institucional de Bioética (CIB): Con más de dos décadas de funcionamiento, nuestro Comité Institucional de Bioética vela por la protección, dignidad y bienestar de las personas participantes en investigación, asegurando que cada estudio clínico se desarrolle bajo principios éticos y científicos rigurosos. 

Programas Sociales y Sostenibilidad: La articulación de esfuerzos con organizaciones aliadas, instituciones internacionales y sectores públicos y privados ha permitido que las acciones preventivas, educativas y de soporte comunitario lleguen de manera más equitativa a poblaciones que históricamente han enfrentado mayores barreras de acceso. 

Permanecer durante las crisis: la resiliencia como compromiso 

Acompañar también significa permanecer junto a las personas cuando el mundo cambia. La solidez institucional de VÍA LIBRE se puso a prueba no solo en los años noventa, sino también durante crisis sanitarias más recientes, como la COVID-19.  Mientras el mundo atravesaba nuevamente el miedo, la incertidumbre y el aislamiento, nuestros equipos administrativos, asistenciales y comunitarios adaptaron sus procesos para continuar acompañando, orientando y cuidando a quienes más lo necesitaban. 

Permanecer significó sostener la atención, fortalecer nuevas formas de conexión humana y seguir presentes incluso en medio de la distancia, más allá de las barreras que marcaron aquella etapa de nuestras vidas. 

Lo humano como centro de todo

Las tecnologías cambian, los contextos evolucionan y las herramientas digitales actuales nos permiten conectar de formas que en 1990 parecían impensables. Sin embargo, en VÍA LIBRE la esencia permanece intacta. La institución fortaleció su capacidad de gestión y evolucionó junto a los nuevos desafíos sociales y sanitarios, pero el motor sigue siendo el mismo: el valor de lo humano. 

Entendemos la salud sexual como un derecho y reconocemos en la diversidad de las personas y comunidades nuestra mayor fortaleza. Aquí no hay etiquetas; hay personas cuidando a personas. 

Hacia el futuro 

Miramos los próximos años con la certeza de que el camino recorrido ha valido la pena. Agradecemos profundamente a las personas usuarias de nuestro centro de atención, a quienes participan voluntariamente en nuestros estudios, a las y los(as) beneficiarios(as) de nuestros programas, al voluntariado, a quienes forman parte de nuestros equipos y a cada persona que ha sido parte de esta historia compartida. 

Durante 36 años hemos aprendido que la vocación de acompañar, escuchar y cuidar puede transformar vidas y construir comunidad. 

Porque permanecer al lado de las personas también transforma vidas. 

36 años siendo esperanza. 

36 años siendo familia.  

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